Odio como me hablas, tu forma de conducir, odio tu corte de cabello y lo que llegué a sentir. Odio tus espontosas botas y que me conozcas bien, te odio hasta vomitar, ¡que bien va a rimar!. Odio que sepas pensar y que me hagas reir, odio que me hagas llorar y odio que me hagas sufrir. Odio tanto estar sola, que no hayas llamado aún. Pero más odio que no te pueda odiar, ni aunque estes tan loco, ni siquiera un poco, lo he de intentar
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